Amamos los videojuegos: el gran arte de diseñarlos, evolución, polémicas y mucho más

Yo que aun me siento 'viejoven' pero ya camino de 'viejuner', crecí con ellos.

La evolución en el arte de los videojuegos (para mi sí que son tambien una forma moderna de arte), es innegable. Hemos pasado desde juegos simplones, con mecánicas básicas y repetitivas y musiquitas también simples, como el inolvidable Tetris, hacia experiencias infinitamente más completas y realistas. Ahora resulta casi imposible sorprendernos con un 'salto gráfico de calidad' como sí sucedía antaño. Parece que la única manera de sorprendernos en el mundillo 'gamer', sea 'cambiar el método de juego'. Tal como ha pasado con las gafas de realidad virtual por ejemplo o con la aparición de internet en su momento.

Jamás imaginábamos en la época de las 'máquinas arcade' (presentes en bares y en salones específicos), en la época de los 8 y 16 bits de los Megaman, Street Fighter, Double Dragon, Donkey Kong Country, etc que en el siglo XXI los videojuegos podrían llegar ni por asomo al nivel de desarrollo y de apartado gráfico que hemos vivido. Con personajes que casi parecen humanos reales en sus modelados, en sus expresiones, etc, escenarios enormes con los que se interactúa cada vez más y mejor y todo aderezado con guiones o tramas que perfectamente podrían estar en películas de cine. De hecho, hay películas que se han adaptado a videojuegos y viceversa, siendo ejemplos claros de esto, Resident Evil, Tomb Raider o El Padrino, por citar solo algunos. Sin embargo, hay ciertas personas que consideran que ver cine es "normal" e incluso recomendable pero que jugar a videojuegos es infantil y/o "perder el tiempo". Nunca compartí ese doble rasero, pero entiendo que también es una cuestión de gustos.

Medal Of Honor, Call Of Duty y Battlefield nos han enseñado la crudeza de las guerras, y en algunas de sus entregas, entremezclan personajes ficticios con batallas históricas reales. Max Payne nos sedujo totalmente con su guión dramático y su estilo de acción pura, enriquecido con viñetas de comic. Assassin's Creed también nos trasladó a épocas históricas con narraciones y diálogos llenos de pasión. Alone In The Dark, Silent Hill y algunos más nos sumergieron en el terror y/o el suspense Tomb Raider y Uncharted nos llevaron a terrenos de aventura, el primero muy al estilo Indiana Jones y dándole protagonismo a una fémina ya en 1996 cuando era entonces muy poco usual. Nuestra amada Lara Croft. Y un largo etcétera.

También los videojuegos han sufrido campañas injustas de desprestigio. Sonadísimo fue el caso del chico que mató a sus padres supuestamente con una catana porque se inspiró en el videojuego Final Fantasy. Se ha acusado a videojuegos como GTA de fomentar y desarrollar en los chavales, el cometer delitos o 'actos inmorales/antiéticos y trasladar a la vida real, la vida delictiva que se puede llevar a cabo en este tipo de juegos. Sin embargo, por esa misma regla de tres también podría decirse de la literatura o del cine (y no se dice). Francamente, muchos ya jugábamos a juegos 'polémicos' con 11 o 12 años y eso no nos llevó jamás a pensar que teníamos que ROBAR en tiendas o tratar y pensar en las mujeres como 'meros objetos'. 

 Aun así, a mi entender los videojuegos tienen parte positiva y parte negativa, como casi todo en la vida. 

En lo positivo, algunos te ayudan a 'estrujar los sesos' de distintas maneras; para resolver puzles o enigmas que nos presentan, para cooperar con otros jugadores, para aprender a explorar o incluso memorizar mapas y largos recorridos. También te pueden servir para trabajar la perseverancia, el no rendirte por más que te maten mil veces y no desistir hasta completarlo. Algunos nos pueden presentar historias intensas y emocionantes. Otros además te aportan datos históricos, por ejemplo... . 

En lo negativo, si los enfocas de manera incorrecta, te pueden generar o aumentar ansiedad y malestar. Por ejemplo, por obsesión ultracompetitiva y 'enfermiza' por ganar a los otros jugadores e inadecuada gestión o asimilación de las derrotas. Y en el peor de los casos, si conviertes a los videojuegos en tu única satisfacción, te pierdes el saber disfrutar de otras actividades, salir y pasar tiempo fuera con buenos amigos, con la pareja, en definitiva ese puntito de interacción social presencial y humana que nunca está de más.

No quiero que se me pase antes de acabar esta entrada del blog, abordar el tema polémico de cómo las empresas de videojuegos nos han ido llevando a peor, a su terreno, con la bochornosa complicidad o al menos inacción de los políticos gobernantes. En los años 80, 90, 2000....  ser 'gamer' era muy diferente. Comprabas tu consola y comprabas o alquilabas en videoclubs tus juegos SIEMPRE en formato físico, ya fuese cartucho, cd, dvd, blueray. Pero sentías que pagabas por un producto real, muy bien presentado en su cajita con carátula y librillo incluído (manual de instrucciones) y podías jugar con todo el contenido en el disco, SIN necesitar obligatoriamente conexión a internet. Era el sistema ideal y que debería haberse mantenido. 

Cierto es también, hay que admitirlo, que un porcentaje altísimo de usuarios, tomaron el camino de 'liberar' la consola y no comprar los juegos sino usar 'copias no legales' en la consola modificada. Pero fue llegar 'steam' y otras demás plataformas digitales.... y con ellas la ruina y el 'maltrato' a los jugadores'. Desde entonces, se han cargado el formato físico casi por completo en PC y en consolas van por el mismo camino. Ya no es pagar por un juego en un disco o cartucho con su buena presentación de antaño. Ahora es la tristeza de pagar por una licencia de uso digital y lo más vergonzoso es que aun así, no te lo venden más barato, los precios de salida suelen ser exageradamente caros. Ah, y obligandonos a aceptar, en muchos casos, que recopilen datos nuestros, como nuestra IP del dispositivo, y mucho más. 

Puede que haya quien opine: ahí son los propios jugadores o usuarios los que deben manifestar su protesta y descontento, renunciando a los juegos, no comprándolos, etc. Sí, no cabe duda de que es casi la única manera de presionar. Pero según mi punto de vista, los usuarios tienen derecho a querer jugar con unas condiciones justas, razonables, sin tener que 'pasar por el aro' y tragar con lo que le imponen esas empresas para poder jugar. Correspondería a políticos y jueces el poner ciertos límites y cierto control a estas empresas ante esa posición de dominio abusivo (y no solamente a las empresas de videojuegos, a todas en general evidentemente).  Están de acuerdo conmigo o tienen otra visión? Comenten sin miedo! ^^ . 

 






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