Odio y venganza en Torre Pacheco (sucesos terribles que ojalá nunca vuelvan a repetirse)
Es muy frecuente la migración de personas que abandonan el país donde se han criado y al que aman, no por capricho y sí por huir de guerras, miseria, hambre. Se ven forzados a buscar otro país para poder tener una vida digna y también para intentar darles condiciones mejores a sus seres queridos. Esto es completamente comprensible. También muchos de nuestros compatriotas españoles tuvieron que emigrar en el pasado a Alemania y a Argentina sobre todo. Verdad que nos gustaría que a 'los nuestros' allá donde fueren les acogiesen con respeto y con un trato digno? (más allá de que aquellos individuos que cometan delitos reciban un castigo justo pero sin generalizar castigando a todo el colectivo). Pues entonces apliquémonos el cuento, por coherencia y sentido común.
Las personas ultraconservadoras e ideológicamente afines a la derecha y extrema derecha y partidos políticos que les representan como VOX, son quiénes suelen lanzar más bulos contra los inmigrantes especialmente contra los de origen árabe. Su mensaje habitual es este: 'no queremos que a nuestras hermanas e hijas les impongan sus costumbres, su vestimenta represora (hijab, burka...) ni su cultura'. Dan por hecho de antemano que sea imposible una convivencia pacífica entre todos, donde los marroquíes y su descendencia puedan conservar para ellos su cultura, religión y tradiciones mientras los españoles conservemos las nuestras. En contra de esa falacia, la realidad es que al menos hasta ahora, los marroquíes NO están tratando de imponernos su cultura; simplemente la viven y defienden para ellos y eso es aceptable y comprensible, porque nunca es fácil abandonar siglos y siglos de cultura y tradiciones y adaptarse a otras. Eso sin olvidar que nuestra cultura española, nos guste o no, TAMBIÉN incluye elementos árabes por el legado que nos dejaron en su conquista de la península desde el año 711 hasta la expulsión en 1492 con la reconquista cristiana. La mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla entre otros muchos ejemplos e incluso palabras hermosas de nuestro vocabulario como 'azúcar', 'aceituna' y otras, tienen orígen árabe. Y ni las rechazamos ni tenemos por qué hacerlo.
No solo eso. Es frecuente aquí entre españoles escuchar la siguiente frase o alguna muy parecida: 'los moros ni quieren integrarse ni podrán integrarse jamás en nuestra cultura española'. Tras esa frase, yo siempre percibo cinismo. Porque para poder llevar a cabo con éxito ese proceso que nunca es fácil de integración es necesario que confluyan dos factores; que el inmigrante tenga la voluntad y dé el paso, pero también fundamental que los residentes intentemos ayudarles o por lo menos no 'ponerles palos en las ruedas'. Cómo pretendemos que toda persona árabe se esfuerce en 'mamar' la cultura española, si frecuentemente tiene que soportar comentarios desagradables y campañas de desprecio y de odio por el mero hecho de tener una cultura diferente? Aparte de las burlas con el tema jamón, etc.
Decía el carismático actor Carlos Iglesias (Benito en Manos a la obra) y seguramente no le falta razón, que los emigrantes siempre son repudiados en doble sentido; primero porque no se les acepta totalmente en el país al que migran y segundo porque si vuelven en un largo futuro a su país de origen, generalmente, ya son vistos 'con otros ojos'.
En fin, hecha esta larga pero conveniente introducción, esta vez me toca difundir una noticia muy amarga, de las que nos disgustan y que ha salido en los informativos y medios de comunicación a nivel nacional en nuestra 'Españistán' (que así la suelo yo llamar). Para quienes no lo conozcan, Torre Pacheco es un pueblo o municipio de la Región de Murcia (España) de poco más de 40.000 habitantes según el último censo. Se estima que casi un 30% de su población a fecha de 2025 son inmigrantes procedentes de Marruecos.
Durante el verano de 2025, un anciano español habitante de este municipio sufrió una brutal paliza o agresión mientras salía temprano a pasear. Una paliza, según su testimonio, recibida por parte de un varón marroquí que iba con otros dos chicos. A raíz de aquello, en redes sociales de internet empezaron a difundirse muchas imagenes y videos de supuestos 'árabes agresores' (siendo todo o casi todo, contenido 'fake', bulos) . Ante este panorama, los vecinos del pueblo decidieron que debían 'pagar justos por pecadores'. También gente de fuera de Torre Pacheco, y especialmente ultraderechistas alimentaron la idea de 'organizar cacerías' contra los marroquíes. A modo de represalia, decidieron amenazar a los marroquíes en general y atacar sus comercios, algo que es INTOLERABLE y que obviamente causa angustia, pánico y/o indignación a personas inocentes.
Por mucho que haya muchos españoles (compatriotas míos) que dicen que 'España no es racista', la realidad parece demostrar que SÍ hay muchos españoles racistas. La prueba es que siempre que sale a la luz algún caso de agresión (robos, violaciones, daño físico...), muchos sueltan la ya mítica y vergonzosa frase: 'seguro que lo han hecho los que no comen jamón', 'otra vez los que no comen jamón' o similares. Lo cierto es que esto es una injusta y dañina tergiversación de la realidad. Aunque haya quien quiera dibujar ese panorama ficticio, no es que en España haya un 80% o más de las agresiones cometidas por inmigrantes y específicamente marroquíes. Más bien al contrario, las agresiones realizadas por inmigrantes suelen ser MINORITARIAS. Incluso se ha sabido de casos en los que se especulaba que el agresor o agresora era inmigrante pero poco tiempo después se descubrió y reveló que era español. Y de todos modos... debería dar igual que sean españoles, marroquíes, peruanos o lo que sea, la nacionalidad es lo de menos. Lo que realmente debería importarnos es unirnos 'las personas sensatas' de cualquier nacionalidad en el mensaje de que no queremos agresiones sino convivencia sana y pacífica.
Hay que tomar nota de como se comportaron algunos respecto a este asunto. Los peores sin duda, los de VOX y sus partidarios como casi siempre, exigiendo deportaciones masivas y poniendo las culpas injustamente como de costumbre, en TODO EL COLECTIVO MARROQUÍ. Además de instar a prohibir la libertad de culto en Jumilla, cercenando el derecho de los marroquíes a celebrar sus rezos tradicionales en el polideportivo de dicha localidad. Por el lado contrario y con sentido común, tanto gente de izquierdas como incluso representantes de la iglesia católica, quienes de forma coherente y sensata, condenaron todas las agresiones; la que se hizo al señor anciano que fue la inicial pero también las de venganza racista.
Toda esta problemática y amarga situación, tuvo al menos una reacción final positiva de personas decentes con buena ética. Diversas asociaciones (incluídas también algunas de musulmanes) organizaron manifestaciones para pedir la paz y condenar todas las agresiones.
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