Ghana: El país africano convertido en un vertedero electrónico
Hasta hace tan solo unos años, China y la India eran los destinos preferidos para el envío del 70% de la basura tecnológica. Después Occidente trasladó el vertedero a África, a países como Ghana.
En las afueras de Accra, la capital de la República de Ghana, se ubica el barrio de Agbogbloshie. Y en él se encuentra el mayor vertedero de residuos electrónicos de África y uno de los más grandes del mundo. A pesar de que la ONU prohibió – mediante la Convención de Basilea de 1989 – la exportación de residuos tóxicos y peligrosos incluidos los electrónicos a países en vías de desarrollo, la realidad es que millones de toneladas de aparatos electrónicos dañados y/o en desuso arriban anualmente a Ghana y Nigeria. Procedentes del puerto de Amberes (Bélgica) sin que la Unión Europea realice ningún tipo de esfuerzo serio por impedir que se sigan violando estos acuerdos internacionales.
Se utiliza el pretexto de que el envío de material electrónico usado se hace para “reducir la brecha digital”, aunque se sabe que en muchos casos estos equipos son inservibles (entre un 25% y un 75%). Se transportan en contenedores etiquetados como “mercancía de segunda mano”, ya que las leyes de la UE sí permiten exportar productos reutilizables. La exportación al continente africano llega a países con una precaria o nula infraestructura para el reciclaje de este tipo de tecnología.
Plomo, cadmio, bromo, dioxinas cloradas y un largo etcétera son los componentes que copan las miles de hectáreas del vertedero. Los materiales se tratan en fogatas al aire libre, liberando polvo y humos contaminantes derivados de la quema, sobre todo de la combustión de PVC para extraer los cables de cobre. Muchos trabajadores – niños incluidos – terminan cayendo enfermos. La inhalación constante de estos químicos produce infertilidad en los aparatos reproductivos masculinos y femeninos. Es considerada como una de las zonas más contaminadas en el planeta por la presencia de metales que superan en 100 veces los límites permitidos. Próximo al vertedero se encuentra uno de los mercados más importantes de la capital de Ghana. “Los animales pastorean en el basurero y muchos alimentos son afectados por el humo, eso perjudicará a varias personas” asegura un sacerdote local.
La responsabilidad de los efectos negativos de la sobreproducción tecnológica debería ser estrictamente asumida por los políticos con programas efectivos de reciclaje y con sanciones económicas firmes que impidan que las empresas de los países más ricos y poderosos se aprovechen de los países más pobres para convertirlos en ‘países basurero’, y sigan eludiendo la Convención de Basilea y la legislación internacional sobre la exportación de desechos tóxicos.
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