Fuegos artificiales sin ruido
'Boom!'. Explosiones ruidosas, molestas, desagradables. Una constante, tanto en pueblos como en ciudades se abusa de petardos y fuegos artificiales, durante las festividades.
Desgraciadamente muy pocos reparamos en el hecho de que la mayoría de especies animales tienen unos oídos mucho más agudizados que los nuestros. Lo que para un oído humano es un pequeño ruido soportable, para los animales no humanos suele ser una explosión altísima de decibelios que no entienden y que asocian a un peligro inminente para su vida. Sufrimiento claramente evitable, innecesario.
Deberíamos poner fin de raíz a eso aunque sabemos que no ocurrirá. Pero es importante explicar que existen alternativas y debemos reclamarlas. La pirotecnia silenciosa no provocaría malestar ni sufrimiento, y resulta igualmente vistosa, colorida. El último ejemplo viene de Collecchio, un pequeño pueblo de la provincia de Parma, Italia, que para celebrar su “Settembre Collecchiese” eligió los fuegos artificiales sin ruido.
La pirotecnia ocasiona auténtico pavor en los animales, su fabricación debería ser imperiosamente mejor regulada con leyes y más en la actualidad que existen alternativas más respetuosas.
Y es que los daños que provocan a los animales, tanto domésticos como salvajes, estas explosiones repentinas son notables. Las colonias de aves que se encuentran descansando cuando escuchan las explosiones tienen la reacción inmediata de escapar, causando la muerte de muchos ejemplares por colisionar con las estructuras urbanas (casas, farolas, coches, etc.) durante sus vuelos de fuga ante el estruendo pirotécnico. Sin olvidar, por supuesto, la angustia de perros y gatos.
Ojalá no fuésemos solo cuatro gatos - nunca mejor dicho - los que defendemos desde una visión empática y consciente el fin de la pirotecnia ruidosa y su sustitución por la silenciosa en pro de evitar esa situación de ruido angustioso a los animales, seres que experimentan el dolor y el pánico, tanto o más que nosotros los humanos.
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