La repugnante realidad de los circos con animales

– Privación de libertad:

Todos los animales obligados a vivir en los circos, los tigres, leones, oso, elefantes, etc. viven privados de libertad durante toda su vida y la mayoría de las veces solo salen de sus jaulas, cajas o son liberados de sus cadenas para ser obligados a realizar ridículos trucos. Estos animales son individuos que recorrerían cientos de kilómetros si pudiesen para buscar cobijo o comida, y para los cuales no poder disfrutar de grandes espacios abiertos donde correr, caminar, explorar o jugar les ocasiona un sufrimiento inimaginable. Los animales encerrados en los circos se encuentran en lugares o espacios cerrados donde comen, beben y hacen sus necesidades. Alejados a la fuerza de las familias de las cuales fueron separados y de su hábitat natural. Muchos animales permanecen encadenados y/o enjaulados todo el tiempo presentando diferentes trastornos tanto físicos como psicológicos.

– Torturas de adiestramiento para que memoricen trucos antinaturales:

Aquellos números o trucos que tanto gustan al público se obtienen tras horas de entrenamiento durísimo forzoso y salvaje, que causa una gran cantidad de angustia física y mental; es el sufrimiento de animales sometidos de manera forzada y que generalmente incluye golpes, violencia. Los elefantes, los tigres, los leones u otros animales nunca se mantendrían “de pie” (a dos patas), ni atravesarían aros de fuego, ni sostendrían pelotas por sí mismos; estos trucos son un gran fastidio para ellos. Solo lo hacen en contra de su voluntad porque tienen miedo al comprobar el castigo físico, las consecuencias resultantes de no hacerlo, etc.

– El transporte de una ciudad a otra:

Los circos viajan miles de kilómetros para poder llevar su espectáculo a diversas ciudades, pueblos y países. Los animales obligados a formar parte de estos circos padecen enormemente durante estos largos viajes y muchos mueren en el camino. En estos viajes, lo único que conocen los animales son las cadenas que les impiden moverse y las jaulas donde viven en las que comen y duermen. En ocasiones los compartimentos en los que viajan no cubren ni sus necesidades más mínimas, la falta de ventilación, de comida y/o agua o de cuidado veterinario convierten estos viajes que pueden durar varias semanas en auténticas pesadillas.

– Las enfermedades y la muerte:

Los animales utilizados por los circos acaban a menudo con secuelas, con graves enfermedades mentales. Moverse de lado a lado de manera repetitiva, golpearse en la cabeza, morder los barrotes y automutilarse son solo algunos de los síntomas más comunes de desordenes psicológicos que manifiestan debido al encierro y al trato que reciben en los circos.

Pero también son víctimas de terribles enfermedades físicas que convierten sus vidas en sufrimiento. La falta de higiene y ejercicio, los golpes de los “adiestradores” empleando látigos, las cadenas, etc, hacen que muchas veces los animales sufran la rotura de algunos de sus miembros. Las patas de los elefantes se resienten terriblemente debido a las cadenas, ya que son obligados a sostenerse sobre dos patas para algunos números.

Los animales que viven en los circos tienen los días contados, ya que muchos de ellos son asesinados o abandonados cuando se hacen mayores o se ponen enfermos, dejando de ser útiles y rentables para los shows. Otras veces, unos circos los venden a otros, o a zoológicos, o para colecciones privadas de animales exóticos, e incluso a laboratorios de investigación. Generalmente terminan sus vidas de una forma tan triste como las vivieron.

– Ofrecer su espectáculo sin animales:

En varios países los circos con animales están prohibidos por ley y esto debería extenderse poco a poco hacia muchos más países si mostramos nuestro rechazo. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo. A través de firmas, acudiendo a manifestaciones de protesta, y por supuesto no asistiendo jamás como espectador así como advertir a los demás ciudadanos para que tampoco asistan de ningún modo a esa clase de circos.

Ya hay alternativas: En 2019 sorprendió positivamente el ejemplo de un circo de una ciudad alemana, que recurrió a hologramas de animales proyectados, dando un toque vistoso, y generando entretenimiento a los niños sin necesidad de animales reales explotados. No se trata por tanto de prohibir los circos, sino solamente la inclusión de animales reales en ellos. Pueden mantener su negocio, pero adaptándose, basando su espectáculo y sus beneficios a partir de trapecistas, equilibristas, malabaristas, payasos, los mencionados hologramas, etc. La mentalidad de progreso y de avances éticos, que ya deberían ser imparables en el siglo XXI.

Fuente de la info: http://www.igualdadanimal.org/

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