Las pieles animales y sus alternativas éticas
Los abrigos y otros productos confeccionados mediante pieles suelen proceder del sufrimiento y la muerte de millones de animales al año. Para satisfacer esta demanda, muchos animales han sido criados y sacrificados brutalmente, condenados por haber nacido con un precioso pelaje.
Cada año se crían y se matan más de 75 millones de animales por caprichos de la moda. Se crían en cautividad de manera intensiva y sin ningún respeto por sus necesidades. No solo la muerte de estos animales es inaceptable, sino que sufren numerosas anormalidades físicas y de comportamiento inducidas por el estrés de las condiciones en que viven enjaulados.
Apuesta por las fibras vegetales (algodón, cáñamo, lino, etc.) y los tejidos sintéticos. Nuevos materiales como el Gore-Tex, el forro polar, la microfibra y otros son una excelente protección contra el frío. En tiempos recientes las empresas comenzaron a vender zapatos a partir de maíz, piña, hongos y muchos otros elementos. En algunos casos se habla de cuero vegetal o sintético, perfectamente valido como sustituto del de origen animal.
No te dejes engañar por el argumento de los peleteros de que “las pieles sintéticas son contaminantes”. La industria textil no contamina más que la del metal, la del cuero o la del papel. En todo caso, deberá ejercerse presión desde el gobierno y asociaciones u organismos medioambientales para que estas industrias contaminen cada vez menos. Nunca puede ser una solución éticamente admisible esclavizar y asesinar, en muchas ocasiones con saña excesiva, a millones de seres vivos para despojarles de su piel.
Para fabricar un abrigo de piel son asesinados para abrigos:
12-15 linces
10-15 lobos o coyotes
15-20 zorros
60-80 visones
27-30 mapaches
10-12 castores
60-100 chinchillas
– PIEL SALVAJE
Cada año se atrapan de sus hábitats naturales millones de animales como coyotes, zorros, lobos, mapaches, hámsters, ardillas, martas, tejones y focas.
Las trampas provocan a los animales una agonía indescriptible destrozando sus huesos, cortando tendones, rasgando sus carnes, rompiendo sus nervios. Desesperados por el miedo y el dolor atroz, los animales luchan aferradamente para escapar: se sacuden y pasan horas intentando morder el hierro de las trampas para liberarse llegando a perder dientes y herirse las mandíbulas en el proceso. Algunos animales llegan incluso a roerse las patas durante días y desgarrárselas para liberarse. Mientras no llegan los tramperos, que pueden tardar días en ir a recuperar sus víctimas, los animales pueden morir de deshidratación, pérdida de sangre, gangrena, hipotermia o caer víctimas de depredadores.
Si los animales siguen vivos cuando el trampero revisa las trampas, éste los remata haciendo lo posible para no dañar su piel. Los métodos utilizados para esto son brutales, los tramperos pueden partirles el cuello o la columna, golpearles la cabeza o morro con palos, martillos o palas, pisotearles sobre la zona del corazón, la caja torácica o el cuello asfixiándolos lentamente, ahogarles, dispararles, etc. En ocasiones inmovilizan a los animales introduciéndoles un palo largo en la boca, hiriéndolos gravemente.
– PIEL DE GRANJA
El público ha sido engañado a creer que las pieles provenientes de “granja” son más éticamente aceptables que las de animales capturados de su estado salvaje. Sin embargo, los animales en estas instalaciones de cría masiva e intensiva, sufren durante meses y años cruelmente hacinados en pequeñas jaulas metálicas sin ningún tipo de enriquecimiento ambiental y sin poder llevar a cabo sus actividades más naturales. El 85% de las pieles provienen de granjas; 45 millones de animales cada año. Las principales especies criadas en granjas son los visones y los zorros árticos, aunque también se crían así zorros rojos, perros mapache, martas cibelinas, coipús, chinchillas y conejos. Más de la mitad de los visones se crían en Escandinavia donde hay 10,000 granjas peleteras.
El hacinamiento intensivo de los animales en jaulas imposibilita actividades naturales para los animales como correr, nadar, escalar, cavar o recorrer largas distancias.
– LOS MÉTODOS DE SACRIFICIO
Los más utilizados son:
1. Electrocución con electrodos colocados en la boca y el ano
2. Asfixia por gases letales (CO2 o CO) provocándoles una lenta agonía. El gas caliente y sin filtrar quema los ojos y pulmones de los animales, provocando una muerte dolorosa.
3. Desnucados
4. Inyecciones letales
Aunque también pueden morir ahogados o estrangulados, muy a menudo por asfixia, poniéndose en pie sobre el cuello del animal
Estos métodos no garantizan la muerte inmediata y a menudo los animales son despellejados vivos. Raramente se usan barbitúricos ya que el uso de estos requiere un veterinario y un gasto económico adicional.
– PIELES FALSAS
Los consumidores a menudo no pueden diferenciar la piel auténtica de la falsa. Revisar las etiquetas es básico, pero éstas no siempre suelen indicar si la piel es falsa o real. Los mismos dependientes de las tiendas suelen desconocer la diferencia y el origen de las prendas que ofrecen.
3 pistas que nos pueden ayudar a diferenciar entre la piel real y la falsa:
– Puedes mirar de cerca la base del pelo para ver si está pegado a piel (real) o a tela (falso).
– Observa las puntas de los pelos. Normalmente, a no ser que se haya afeitado o cortado, el pelo de a piel real termina en punta. Y el pelo falso suele estar cortado.
– Quema con cuidado un poco de pelo. Si huele como el pelo humano cuando se quema, será real. El pelo sintético, normalmente fabricado con acrílicos o poliester, no olerá como el humano.
– LEGISLACIÓN
El Reino Unido, Austria y Croacia han prohibido las granjas peleteras. Otros estados miembros de la Unión Europea también han tomado medidas para limitar esta cría; Holanda ha prohibido la cría de zorros y chinchillas, Dinamarca ha prohibido la cría de zorros, y países como Italia, Suecia y Suiza establecen unas condiciones de mantenimiento de los animales tan estrictas que los criadores no pueden asumir.
– MENSAJE FINAL
Todos podemos (y debemos) poner nuestro granito de arena para acabar con este nuevo exterminio tan similar al que perpetraron los nazis a través de los campos de concentración para judíos, gitanos, etc. Las maneras más eficaces para mostrar nuestro rechazo serían:
1. Evitando la adquisición de objetos y ropas fabricadas a partir de pieles animales así como las prendas que lleven ribetes derivado del pelaje animal. Debemos leer bien las etiquetas de los productos ribeteados con piel. Si no indica claramente su origen y no puedes estar seguro, lo mejor es no comprarlo.
2. Divulgando la información relativa a este triste negocio de la industria peletera; tanto a través de internet como participando en manifestaciones y por supuesto explicándolo también a nuestro círculo de gente más próxima (amigos, familiares y conocidos).
3. Si encontramos artículos en algún medio promocionando las pieles, dejar constancia con algún comentario del sufrimiento con el que se sustentan explicándolo siempre con respeto, sin acudir a los insultos o expresiones peyorativas.
Si se acabara o al menos redujera drasticamente la demanda y fuera notorio el rechazo de la gente, las empresas probablemente cederían a la presión.
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