Lidiar con la familia

Nos han inculcado siempre, desde pequeños, que hay que amar a la familia. Incluso que hay que amar y respetar a los padres y/o a los hijos de manera incondicional. Quererles, respetarles incluso si te tratan mal o no te hacen sentirte valorado, querido ni respetado. Grave error.

Por eso yo siempre he pensado que hay "dos familias". Una es la impuesta, la que tiene vínculo contigo desde que naciste, aquella que tú no has elegido. Probablemente habrá personas de esa familia con las que puedas tener buena relación y otras con las que no. Pero por otro lado está la 'familia más importante'. Aquella que tú sí has podido elegir (y que si te elige también a ti, será perfecto). Esa 'familia' que podría ir variando a lo largo de los años. Pero que la elección siempre recae en ti. En que haya complicidad, bienestar, respeto... . Y en caso de que no consigas esa familia y te quedes solo/a pues tampoco será el fin del mundo.

Pero como nos dice este famoso psicólogo, es conveniente tambien tener personas 'dificiles' en nuestra vida, a fin de no volvernos 'personas hipersensibles'.


 

 

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