Alimentos y bebidas a evitar
Hello. Voy a ser transparente desde un principio. Desde esta entrada lo que pretendo es dar el punto de vista que apoyamos y recomendamos los animalistas, vegetarianos, veganos o como se quiera etiquetar cada cual. Explicando el por qué consideramos beneficioso dejar de tomar ciertos alimentos y bebidas. Atendiendo tanto a la empatía hacia los animales, como incluso a la propia salud humana.
Quiero recalcar que una dieta vegetariana es perfectamente válida y saludable (no porque os lo diga yo, sino nutricionistas titulados, y la OMS, aparte de otras asociaciones) siempre que se haga cumpliendo unas pautas concretas. Recomiendo echar un vistazo a todas las entradas sobre nutrición en este blog. Ante todo debemos tener muy en cuenta la vitamina B12 y los ácidos grasos Omega 3. No hay que jugar con nuestra propia salud. Ahora sí vamos con lo prometido; alimentos y bebidas a evitar. Consejo: revisar siempre los ingredientes en el envase.
1. Lácteos y derivados lácteos de procedencia animal (queso, yogur, nata, productos con caseína)
Puede que seas una de tantas personas que por la mañana van al frigorífico a por el “tetrabrik” de leche.
Lamentablemente, la fuerte presión que ejercen tanto el marketing publicitario, la ignorancia, y el ser una bebida arraigada en la costumbre social, o tradición, han logrado que la leche animal de especies no humanas sea consumida por millones de personas en todo el planeta. Sin embargo, su compra y consumo es del todo desaconsejable como detallo a continuación.
– Dos puntos por los que evitar leche de procedencia no humana, y todo producto que contenga esta o derivados y una realidad ética:
A) Innecesaria para nuestra salud y antinatural.
Desde un punto de vista biológico, la leche de cualquier hembra embarazada tiene la función de servir como primer alimento para sus propios descendientes. Recalco para los suyos y no para los de otra especie. Así lo reconocen incluso algunos doctores y nutricionistas honrados, etc, confirmando que “no es natural” el consumo de leche de otra especie. Tal vez una prueba de que el consumo de leche de otras especies no es adecuado para la raza humana y solo responde a los intereses económicos (que se sirven de explotación y expolio en este caso), sea la llamada intolerancia a la lactosa.
Escuché en alguna ocasión, que en un pasado remoto nuestro estómago humano era incapaz de sintetizar las encimas de esa leche ajena; no la toleraba. Fue a base de la costumbre en tomarla que el organismo se vio obligado a adaptarse evolutivamente para poder digerirla. Aparte está el tema de la osteoporosis. He leído – no puedo garantizar que sea cierto – que EE.UU es uno de los países que tiene mayores índices de osteoporosis siendo aparentemente uno de los de mayor consumo de lácteos animales. Es probable que tenga relación lo uno con lo otro.
B) Gran cantidad de antibióticos.
Suelen darles antibioticos para prevenir o tratar infecciones. Es probable que una parte llegue al ser humano tras beber su leche, lo cual hace que las bacterias se hagan resistentes a los antibioticos. Y según algunas fuentes hace más de 25 años que no se están desarrollando antibióticos nuevos y efectivos, lo cual de ser cierto es preocupante.
– La realidad: Las hembras “lácteas” animales (vacas, cabras, ovejas…) son maltratadas y explotadas, siendo utilizadas como objetos, en lugar de respetadas como seres vivos con capacidad de sentir. Son estresadas, preñadas continuamente a la fuerza y alteradas a base de antibióticos e inyecciones. Y todo por negocio; se antepone el interés lucrativo a costa del dolor ajeno. Cuando dejan de ser productivas se las lleva al matadero. Vacas, cabras y ovejas pueden vivir muchos años – entre 20 y 25 – pero la industria las explota, maltrata y arrebata la vida a los 5 años cuando ya no les son rentables.
La mejor manera de contestarles a esto es, de primeras, dejarles muy claro nuestro rechazo no pagando ni un céntimo en lácteos y derivados por nuestra parte. Además de tratar de explicar y divulgar la información a cuanta más gente sea posible.
Imaginemos que en vez de con animales se hiciera lo mismo con personas. Mujeres humanas fecundadas constantemente a la fuerza para robarles su leche materna que corresponde por derecho a sus bebés y acto seguido robar a esas criaturas con el fin de matarlas y comercializarlas. Mucha gente clamaría contra esta práctica y lo calificaría como barbaridad. Pues considerar que no es igual de grave, solo porque se haga con otras especies que no son la nuestra, (seres vivos que sienten) es una discriminación igual de condenable que el racismo o el machismo.
Hace muchos años la industria láctea y sus cómplices (“untados de billetes” por la misma, generalmente) nos contaron el cuento de que tomar leche animal y sus derivados es fundamental “para tener huesos sanos y fuertes, crecer, etc”. Puras patrañas para fomentar la rentabilidad de su negocio basada en explotación y muerte de seres vivos. Es cierto que tiene calcio, pero este se puede obtener a través de fuentes vegetales como he explicado en otras entradas de nutrición aquí en este mismo blog.
Sustitutos: Existen alternativas vegetales a las leches, yogures y quesos de origen animal. Para sustituir leche animal, hay bebidas por ejemplo de arroz, coco, avena, soja, almendras… Hay empresas que las comercializan, o también se pueden elaborar de forma casera. Se pueden emplear también para hacer bechamel o mayonesa vegana, por ejemplo. Respecto a yogures, suele haberlos de soja natural, y también de soja con elementos añadidos; soja con frutos rojos, soja con chocolate, etc. Suelen ser veganos, llevan calcio y a veces también alguna vitamina.
En cuanto a los quesos veganos, en tiendas especializadas suelen venderlos en distintos formatos; de untar, en lonchas, rayado, tipo bloque, etc. Muchos son a partir de aceite de coco, y por tanto perjudiciales debido a su elevado contenido en grasas saturadas. Por suerte hay otros y también se pueden hacer caseros; hay recetas con garbanzos, levadura nutricional, anacardos, etc.
El tofu, hecho a partir de la soja cuajada y prensada en bloque (proceso similar al queso animal). Fuente de proteínas completas. De sabor insípido (como el arroz cocido por ej) pero se puede freír, salpimentar, marinar, etc. El tofu ya preparado que venden sí que suele ser nutricionalmente correcto y sano.
Sé por propia experiencia que al principio es duro decir adiós a la pizza “tradicional”, y a otros platos con queso. Pero la buena noticia es que hay establecimientos que van poniendo opciones en sus cartas de pizza vegana (hechos con los elementos antes descritos). Un sabor bastante aceptable y lo más importante, libre de explotación animal. Tambien en algunos supermercados e hipermercados hay opciones. Si esas empresas ven que la demanda crece o que al menos tiene buen nivel de ventas, cada vez habrá más productos veganos. Por otra parte, siempre queda la opción de preparar las pizzas veganas en casa, con ingredientes naturales y mas sanos, que las precocinadas.
Con internet, ya no hay excusas para encontrar las recetas de forma rápida y simple.
2. Huevos
Info detallada de por qué evitarlos en el siguiente link: https://cuerpomente.com/blogs/amanda-romero/crueldad-industria-huevo_1202/amp
Sustitutos: Cabe señalar que algunas empresas ya están comercializando productos que “imitan” el huevo pero son 100% vegetales. Se venden en herbolarios, tiendas especializadas, y online. Sería una alternativa válida. En el caso de la tortilla de patatas; un truco también es reemplazar huevo batido por harinas disolviéndolas en agua (aconsejo las de garbanzo y de maíz, añadiendo chorrito de vinagre o jugo de limón). El resultado final sorprende positivamente.
3. Carnes procesadas
Hamburguesas, salchichas, albóndigas, embutidos tales como sobrasada, morcilla… . Además de proceder del asesinato puro y duro, evitable, aportan mucho colesterol del malo y ocasionan problemas cardiovasculares sin olvidar que engordan por tener muchas calorías. Aún peor, son posibles carcinógenos; aumentan el riesgo de padecer cáncer principalmente cáncer colorrectal. En especial los embutidos son una bomba dañina para la salud sobre todo si se consumen de forma frecuente o habitual.
Sustitutos: Con verduras, hortalizas, champiñones y/u otros elementos se pueden elaborar en casa y serían una opción mucho más sana. No obstante, también han ganado terreno en forma de ultraprocesados en herbolarios, tiendas especializadas e incluso han empezado a asomarse cada vez más en supermercados “tradicionales”. Hamburguesas, salchichas y hasta embutidos veganos. Los de las tiendas son ultraprocesados que suelen llevar demasiados aditivos o altos contenidos en sal y/o azúcar por lo que su consumo debe ser muy moderado.
Otras alternativas a la carne son el seitán (gluten de trigo) y el tempe (bloque de soja fermentada). Y la soja texturizada (fina o gruesa) es el mejor análogo vegetal de la carne picada; se cuece en agua hervida y se le pone un poco de sal, preferiblemente yodada. En cuanto a los adictos al marisco, bien podrían darle una oportunidad a las gambas y calamares veganos. Si bien suelen ser caros, que se dé el capricho ocasional quien pueda y quiera. Llama la atención el producto intentando ser una buena imitación vegetal, igual de sabrosa y sobre todo libre de crimen hacia seres vivos.
4. Foie-gras (paté)
El foie gras es el “hígado enfermo de patos y ocas”. Se ceba brutalmente a estas aves con un tubo que llega hasta el estómago y su hígado engorda hasta diez veces más su tamaño.
Igualdad Animal consiguió que la India prohibiera la importación de este producto, además de que la primera cadena de supermercados de Italia dejara de venderlo. Esta práctica por ahora está prohibida en más de 15 países: India, Holanda, Argentina, Noruega, Italia, Suiza, Reino Unido, EEUU, Dinamarca, Austria, República Checa, Turquía, Finlandia, Israel, Suecia, Alemania, Luxemburgo, Polonia e Irlanda. Ojalá pronto se vayan sumando más países, entre ellos España.
Sustitutos: También hay a la venta patés veganos. Pero de nuevo, doy el consejo de prepararlos de forma casera. Zanahorias cocidas, almendras, aceitunas negras o verdes, pimientos, especias, tofu…. Son algunas ideas. Y como siempre, se pueden revisar las recetas por internet.
5. Alimentos ultraprocesados en general y/o productos que contienen muchos aditivos.
Hay excepciones de procesados que sí son saludables. Las legumbres cocidas en conserva son un ejemplo. El conservante “edta” que le suelen añadir no es dañino. El problema de que tienen alto contenido en sodio se soluciona con el lavado en agua fría antes de consumir. En todo caso, comer legumbres al menos 4 días a la semana, es una opción muy aconsejada por nutricionistas. El tofu envasado, los gazpachos de tetrabrik y algunos encurtidos también suelen ser aceptables en materia de salud aún siendo procesados.
Distinto es el caso de los refrescos, snacks, bollería, y algunos otros ultraprocesados preparados como las palomitas de microondas cuya bolsa de papel al micro, es perjudicial y su mejor alternativa es calentarlas en sarten u olla. En estos productos hay que revisar sobre todo si entre sus primeros ingredientes está el azúcar o la sal, lo cual ya nos revela que son el ingrediente principal (y nunca deben serlo).
Especial atención a si llevan aceites de palma, grasa de palma total o parcialmente hidrogenada. Veneno para la salud. También vigilancia a conservantes y colorantes. Los conservantes desde E-100 a E-199 son de origen vegetal o mineral con la excepción del E-120, un colorante muy habitual que se extrae mediante el asesinato por pulverización de un insecto; la cochinilla. El carmín de muchos pintalabios de color rojo, viene de ahí, por tanto, no está de más buscar las marcas respetuosas. Y luego desde E-203 hasta E-629, puede tratarse de aditivos de origen animal en muchos casos, por lo cual es preferible evitar alimentos que los incluyan.
6. Gelatina y productos que la puedan incluir, como las “chuches” y chicles
La gelatina con la que se hacen las gominolas, y “flanes” y otros productos, parece un ingrediente inocente, inocuo, de colores brillantes y movimientos divertidos…. pero no es así. A vista de los ingenuos consumidores, muchos pudimos creer en algún momento que su origen era 100% vegetal pero nada más lejos de la realidad.
La gelatina común no crece precisamente en los arboles ni viene de las plantas, y la industria cárnica siempre ha intentado de algún modo “camuflar” su verdadero y miserable origen. Se obtiene mediante la ebullición prolongada de la piel, el cartílago, pezuñas y huesos de origen animal. Los pedazos son esterilizados y hervidos a 140ºC. La mezcla resultante es triturada y desecada hasta que se convierte en polvo blanco, al que se le puede agregar color, sabor, aroma, etc. En definitiva, te comes los desechos.
Por tanto como siempre toca revisar de antemano y descartar chicles, caramelos y gelatinas en cuyo etiquetado pueda haber ingredientes procedentes de explotación animal.
Sustitutos: Al fin ya suele haber algunas aptas para veganos en varios sitios. Sustituyen la gelatina animal por elementos como el agar agar, o el carragenato, que son gelificantes vegetales.
7. Alcohol y tabaco
Sorprendentemente no todo el alcohol y tabaco es vegano, pero algunos productos concretos de algunas marcas sí lo son. La tendencia era que la mayoría de fabricantes de cervezas y vinos, usaban ingredientes animales como la cola de pescado o clara de huevo para clarificar el líquido (en algunos casos lo retiran y otros no, pero en cualquier caso se usa). Por suerte y atendiendo las demandas de los consumidores muchas marcas están sustituyendo por proteínas vegetales o algas, para clarificar.
La cerveza Guiness y el cava Freixenet son dos marcas que anunciaron empezarán a ser aptas (finales de 2018 esta última). Los licores en su mayoría son veganos. Por su parte aunque la célebre marca Baileys vende alcohol con aditivos de origen animal, también ha comenzado a producir un licor apto para veganos. La piña colada más habitual no es vegana.
8. Refinados
– Arroz blanco: Expertos de la Universidad de Harvard afirmaron que las personas que consumían más de cinco porciones de arroz a la semana tenían un 17% más de posibilidades de padecer diabetes que aquellos que solo consumían una porción al mes. Consumir arroz blanco en exceso aumenta la glucosa en sangre de forma súbita. Además, el aporte nutricional que contiene se pierde en el proceso de refinado.
Consejo: Recurrir al arroz integral, que al ser el cereal entero con todas sus partes, conservará más vitaminas y minerales.
– Harina refinada: Posiblemente uno de los grandes “venenos” de la alimentación. Con ella se fabrican muchos productos incluso las típicas barras de pan común que tanta gente incluye en su alimentación cotidiana. Es una harina sometida al negativo proceso de refinado. Para que mantenga más vistosidad y perdure más tiempo sin caducar. El proceso de refinado lo que hace es eliminar partes del grano entero del cereal utilizado. El resultado; calorías vacías sin más. La opción más saludable sería por tanto, al igual que con el arroz, evitar la harina refinada y buscar productos integrales. A ser posible que especifiquen en su etiquetado que en efecto se trata de harina 100% integral. La mayor parte de la pasta que solemos comer, está fabricada con harina refinada. Se suele producir la estafa de vender harina supuestamente integral, pero que en realidad es harina refinada a la que luego añaden una parte mínima de los componentes eliminados en el refinado (salvado, gérmen…). Los productos que realmente fuesen con harina integral caducarían pronto y tienen un intenso color marrón oscuro en lugar de blanco.
– Azúcar y sal: En este caso, es bueno advertir que tanto azúcar como sal, sean o no sean refinados, se deben tomar en dosis reducidas. Apuntan los nutricionistas que la industria alimentaria abusa del azúcar para elaborar muchas bebidas de frutas, yogures, bollería, etc. El azúcar, si se toma en gran cantidad, puede contribuir a obesidad, diabetes, en definitiva muchos problemas serios de salud. Si en el etiquetado de un producto el azucar ocupa las primeras posiciones, mal asunto. Pero lo más grave, es que se permite a la industria camuflar el azucar con nombres como dextrosa, glucosa, sacarosa, maltosa, etc. Todo ello es azúcar. Y se debe limitar mucho su consumo. La sacarina en poca cantidad, puede ser una alternativa.
En cuanto a la sal, una pizca diaria, una cucharilla y ya. Porque las dosis altas, provocan hipertensión, problemas de corazón, etc. Especial atención al “sodio que no vemos”, el de los procesados. La cantidad de sal “tolerable” estaría en una horquilla entre los 0’25 y los 1’20g por cada 100g. No hay que excederse de ahí, sino usar especias por ej.
9. Vitamina D3
Tiene procedencia animal, en ocasiones del higado de animales, o de lana de ovejas creo. La mejor manera de conseguir vitamina D siendo vegano, tiene dos opciones; la exposicion al sol 15 minutos diarios. O bien productos enriquecidos con vitamina D2, en vez de la D3. Sencillo.
10. Alga espirulina
El alga de mar espirulina, parecía estar “de moda” en veganos. Al ser un alga, no hay aparentemente problema ético para su consumo. El motivo por el que me parece oportuno desaconsejarla es estrictamente de salud. Resulta que es un alga que contiene “falsa” vitamina B12. No es auténtica B12, sino un análogo que dificulta la absorción de la B12 auténtica e incluso falsea los resultados de las analíticas, haciendo pensar que estamos aportando la cantidad que necesitamos de B12 real aunque no es así.
11. Algunas frutas no ecologicas por ciertos aditivos y el “conflicto” con productos veganos de empresas “de la explotacion animal”.
Frutas específicas como los plátanos y bananas, las manzanas, aguacates, muchos cítricos. Si no son de cultivo ecológico, y sobre todo si van en mallas hay que estar pendiente de los aditivos en su etiquetado. Porque algunos, como el E-904 y muchos otros, son de origen animal. Ese en concreto es una cera obtenida a partir de los excrementos de unos gusanos. Podéis imaginar el objetivo de las empresas cuando los utilizan. Intentar prolongar al maximo la mejor apariencia al producto en cuestión ya que son rapidamente perecederos.
En cuanto a procesados “veganos” tales como salchichas, hamburguesas, bebidas vegetales y demás. En muchos casos quienes están detras de su elaboración son empresas no precisamente concienciadas con los animales. Me refiero a cárnicas como por ejemplo Campofrío. Y en el caso de las bebidas vegetales (de arroz y demas), sus responsables suelen ser los mismos que envasan y comercializan la leche animal que tanto rechazamos. Es decir, muchas empresas lo unico que hacen es sumarse al veganismo como vía secundaria en vista de las ganancias, pero manteniendo su vía primaria de productos procedentes de explotación, robo y sufrimiento. Y ahí está evidentemente un conflicto de debate vegano. Las empresas y la industria de consumo ponen demasiadas dificultades para que se pueda cumplir siempre con fidelidad la práctica vegana.
Poco mas que añadir por ahora. Muchas veces se dice que las dietas vegetarianas y veganas son demasiado caras; eso es pura falacia. Son ciertos productos específicos los que tienen elevado precio; una minoría y no imprescindibles además. Pero insisto no se puede decir que la dieta vegetariana sea muy cara; evitamos productos aun más costosos como generalmente son pescado, marisco, etc. Y las legumbres, cereales, frutas, verduras y semillas, suelen ser asequibles, aunque por desgracia las ecológicas sí que se encarecen injustamente.
Gracias si conseguisteis leerlo completo y nos vemos en la próxima entrada. Aconsejo que echéis un vistazo a las demás entradas de este mi blog sobre nutrición y el mundo animal. “Chaitu”.
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